El reportaje dominical de Diario Jaén lo dedican a la actividad de trashumancia que hemos realizado en nuestro centro acompañando a dos pastores por la comarca.




Un grupo de alumnos del instituto Nieves López Pastor, de Villanueva del Arzobispo, participa en una interesante iniciativa, acompañando el traslado de un rebaño de 2.000 ovejas por la provincia.
Estudiantes y trashumantes
PABLO MARTINEZ /// PROFESOR
El alumnado de 2º de ESO del IES Nieves López Pastor ha vivido una jornada poco habitual y cargada de tradición acompañando a los pastores Andrés y Mariano en un tramo de su trashumancia anual, un recorrido que realizan por tierras jiennenses junto a un rebaño cercano a las 2.000 ovejas en busca de pastos más templados y alejados del frío de la sierra.
La experiencia por la comarca del Condado ha permitido a los estudiantes conocer de cerca una práctica ganadera milenaria que aún hoy se mantiene viva. La trashumancia consiste en el traslado estacional del ganado —principalmente ovejas, cabras y vacas— desde las zonas de pasto de verano, situadas en áreas altas de montaña o en el norte peninsular, hacia regiones más bajas del sur durante el invierno, donde el alimento es más accesible y las bajas temperaturas no amenazan la supervivencia del rebaño.
El recorrido se realiza por las vías pecuarias, auténticas autopistas ganaderas que atraviesan el país y forman parte del patrimonio histórico español. En total suman unos 125.000 kilómetros, de los cuales más de 8.000 discurren por la provincia de Jaén, territorio clave en estas rutas gracias a su posición como corredor natural entre la Meseta y Andalucía.
La jornada ha permitido al alumnado observar de primera mano no solo el movimiento del rebaño por las localidades de Chiclana y Castellar, sino también el trabajo cotidiano de los pastores y la importancia de preservar estas rutas tradicionales, que siguen siendo esenciales para miles de ganaderos en todo el país.
Una práctica necesaria
El origen de este movimiento periódico es puramente climático. Durante el invierno, la nieve y el hielo cubren las montañas de Pontones, impidiendo al ganado acceder al alimento. Por ello, los rebaños descienden hacia las dehesas bajas de Vilches en busca de pastos disponibles. Con la llegada de la primavera, y tras el deshielo, las montañas vuelven a llenarse de hierba fresca y agua, lo que invita de nuevo al ascenso para pasar allí el verano.
Ventajas… y también impactos
La trashumancia supone un importante ahorro para el pastor: evita costes de transporte y permite que los animales se alimenten de manera natural a lo largo del camino. Además, el tránsito del ganado actúa como un sistema de limpieza y prevención de incendios al reducir la vegetación seca que puede servir de combustible.
También tiene un valor educativo y cultural. Actividades escolares y jornadas de divulgación permiten a los más jóvenes conocer oficios tradicionales y conectar con el medio natural.
No obstante, esta práctica también presenta inconvenientes. El ganado, al alimentarse sin control selectivo, puede dañar plantas endémicas y dificultar la regeneración del monte joven, como encinas u otras especies arbóreas.
La Mesta: el origen ancestral
Para regular la convivencia entre agricultores y pastores nació en 1273 la Real Sociedad de Ganaderos de la Mesta, fundada por Alfonso X el Sabio. Este influyente consejo pretendía evitar conflictos derivados de los desplazamientos de los rebaños, que cada año cruzaban tierras de cultivo. Para ello se establecieron rutas obligatorias, conocidas como vías pecuarias, que aún hoy forman una red vertebradora del territorio donde se realiza la trashumancia.
Las autopistas del ganado
Las vías pecuarias son los caminos tradicionales por los que discurre la trashumancia. Se clasifican según su anchura: cañada real (75 m), cordel (37 m), vereda (20 m) y colada (entre 5-12 m).
Sin embargo, en la actualidad muchas de estas vías se encuentran parcial o totalmente ocupadas por cultivos como el olivar. Aun así, siguen siendo de dominio público y pueden ser transitadas libremente.
España cuenta con unos 125.000 kilómetros de vías pecuarias, de los cuales más de 8.000 kilómetros se encuentran en la provincia de Jaén. El paso natural de Despeñaperros, único corredor histórico entre Andalucía y la Meseta, ha convertido tradicionalmente el territorio jiennense en un punto estratégico para los rebaños trashumantes.
En la capital jiennense aún quedan huellas de este pasado. Zonas de la Avenida de Madrid o la Avenida de Arjona forman parte del trazado de antiguas vías pecuarias.
Controlar 2.000 ovejas
Durante la trashumancia, los animales descansan en abrevaderos habilitados a lo largo de las rutas. Los rebaños más habituales son de ovejas, vacas y cabras. Su control se realiza mediante sonidos —silbidos, voces o señales—, junto con la cachava o bastón del pastor y la inestimable ayuda de los perros pastores.
La alimentación del ganado depende del tamaño y especie: las vacas consumen pasto alto, mientras que ovejas y cabras se nutren principalmente de leguminosas, gramíneas y matorral bajo.
En los rebaños ovinos, las cabras cumplen un papel esencial: son las encargadas de guiar el movimiento del grupo.
Alternativas modernas
En la actualidad aún quedan pastores como Andrés y Mariano, que duermen a la intemperie noche tras noche instalando su campamento a lo largo del recorrido por la provincia. Sin embargo, además de la dura trashumancia tradicional, existen otros métodos de transporte como el camión o, en menor medida, el tren.
Mira aquí el vídeo en Instagram:
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